Iniciar el día con un café, desayuno y una ducha para salir con calma y llegar al destino previsto para traer el pan nuestro a la mesa, puede sufrir cambios dramáticos inesperados.
Cuando subes a un guagua(bus)a para disfrutar de otros medios de transportes comunes en nuestra sociedad, nunca te sentirás indiferente ante ella, más bien siempre tendrás algo que comentar.
Si dejas de lado tu Ipod o se te olvida, llegará posiblemente un momento en que desearás regresarte a casa a cogerlo o recurrir a un taxi, para desplazarte.
Si bien esta claro que muchas personas recomiendan coger un bus en donde vives o donde viajes, porque disfrutas del entorno y además conoces un poco más de la gente que te rodea, hoy ha sido unos de esos instantes en el que me he sentido en medio de una selva, he podido escuchar alaridos y quejas que en principio no tenían ningún sentido. Mis oídos comenzaron a retumbar ante chistes, llantos, risas y demás sonidos de la fauna silvestre. Claro todos formamos parte de ella, algunos somos espectadores silenciosos, los cuales, solo permanecemos en la oscuridad en esta circunstancia.
Puede que parezca una crítica, realmente es más bien describir un poco lo popular de cada región. Parece que vivimos en un constante ruido humano, “no río”, aunque los dos términos pueden usarse para completar la definición. Pues si, somos un río de humanos ruidosos , en constante crecimiento. Y aunque viajes a 100metros o a 1000kilometros, siempre te encontrarás con esas tribus que son parte del día a día.
Por cierto luego de bajarme, le pregunté a uno de los pasajeros, el porque se quejaban y me comentó, sin más, que eran un grupo de manifestantes en pro de los derechos de los pasajeros, por la pésima resolución de cambios en los medios de transporte.
Buenos Días.






















